La mayoría de préstamos personales e hipotecas de tasa fija usan el sistema francés de amortización: pagas la misma cuota todos los meses, del primer mes al último. Lo que cambia mes a mes es cómo se reparte esa cuota entre intereses y capital.
El sistema francés: cuota fija
La cuota se calcula una sola vez, al inicio del préstamo, con esta fórmula:
Cuota = Monto × i × (1 + i)ⁿ / ((1 + i)ⁿ − 1)
Donde i es la tasa de interés mensual (la tasa anual dividida entre 12) y n es el número total de cuotas (meses del plazo). Una vez calculada, esa cuota no cambia durante toda la vida del préstamo (mientras la tasa sea fija).
Ejemplo con números reales
Un préstamo personal de 20.000€, a una tasa (TIN) del 8% anual, a devolver en 5 años (60 cuotas):
- Cuota mensual: ≈405,53€
- Total pagado: ≈24.331,67€
- Total de intereses: ≈4.331,67€
Una hipoteca de 150.000€, al 3,5% anual, a 25 años (300 cuotas):
- Cuota mensual: ≈750,94€
- Total pagado: ≈225.280,61€
- Total de intereses: ≈75.280,61€
A plazos largos, los intereses acumulados pueden superar la mitad de lo prestado — es el costo real de estirar el pago en el tiempo, no solo la tasa anunciada.
Por qué al principio pagas más intereses que capital
Cada mes, el interés de esa cuota se calcula sobre el balance pendiente — que al principio es casi todo el préstamo. En el ejemplo de la hipoteca, de los 750,94€ de la primera cuota, 437,50€ son intereses y solo 313,44€ reducen el capital. A medida que el balance pendiente baja, cada cuota destina más a capital y menos a interés, aunque el monto total de la cuota no cambie. Por eso amortizar anticipadamente al principio del préstamo ahorra mucho más interés que hacerlo cerca del final.